La IA vuelve a tirar de los mercados. En la semana que terminó el 25 de septiembre, los fondos de renta variable de todo el mundo recibieron 44.100 millones de dólares, con la tecnología entre las categorías más fuertes. En Estados Unidos, los fondos de acciones registraron sus primeras entradas de dinero en cinco semanas, impulsados por el renovado optimismo con la IA.
El aviso de la Fed
Pero no todo son aplausos. Jeff Schmid, presidente de la Reserva Federal de Kansas City, ha dicho que la Fed necesita entender si la red de empresas y contratos de IA se está volviendo tan grande que podría ser «demasiado grande para caer», igual que pasó con los bancos en 2008.
Y las cifras de algunas compañías explican el entusiasmo: DeepSeek, por ejemplo, ya ingresa a un ritmo de más de 1.000 millones de dólares al año, después de subir los precios de su API entre 2,3 y 4,5 veces sin perder clientes.
Este artículo es informativo y no es asesoramiento financiero.
Sin rollos: hay mucho dinero entrando en la IA y los números acompañan, pero cuando los bancos centrales empiezan a hablar de «demasiado grande para caer», conviene no perder de vista el riesgo.